A lo largo de una década al frente de la entidad, la transformó en órgano rector autónomo del control gubernamental, impulsó la implementación de la Ley Safco y ejecutó una reducción del 50% del personal bajo la premisa de “achicar el Estado”.
Vía: Brújula Digital |
Antonio Sánchez de Lozada, primer contralor de la etapa democrática iniciada en 1982 y figura central en la modernización institucional de la Contraloría, falleció este lunes en Canadá. Sánchez de Lozada era hermano del expresidente Gonzalo Sánchez de Lozada, que reside en EEUU.
A lo largo de una década al frente de la entidad, la transformó en órgano rector autónomo del control gubernamental, impulsó la implementación de la Ley Safco y ejecutó una reducción del 50% del personal bajo la premisa de “achicar el Estado”, recordó El Deber.
Una publicación institucional por los 80 años de la Contraloría, difundida en 2008, destacó que durante su administración “se produce un viraje de 180 grados” debido a las reformas estructurales aplicadas a lo largo de diez años de gestión.
Fue designado el 1 de noviembre de 1982, pocas semanas después de la asunción del presidente Hernán Siles Zuazo. Su mandato se extendió durante tres gobiernos democráticos: el de Siles Zuazo, el de Víctor Paz Estenssoro y el de Jaime Paz Zamora. Esa permanencia le otorgó continuidad institucional en un periodo atravesado por profundas transformaciones económicas y administrativas.
Entre los hitos de su gestión figura la aprobación del Decreto Supremo 22165, promulgado el 5 de abril de 1989, que consolidó a la Contraloría como órgano rector del sistema de control gubernamental con autonomía funcional.
La reforma también redefinió la arquitectura de los sistemas administrativos del sector público. Se establecieron órganos rectores con atribuciones normativas en áreas clave como programación de operaciones, presupuesto, administración de personal, bienes y servicios, tesorería, crédito público y contabilidad.
Desde entonces, el esquema de control estatal se estructuró en dos componentes: el control interno y el control externo posterior, este último ejercido mediante auditorías y evaluaciones.






