Diversas figuras de la vida política, académica e institucional de Bolivia expresaron su pesar por el fallecimiento de Miguel Urioste Fernández de Córdoba, reconocido economista, investigador y una de las voces más influyentes en el análisis de la realidad agraria del país.
Vía: Correo del Sur |
Urioste, nacido en Sucre en 1948, fue economista formado en la Universidad Católica Boliviana (UCB) y especialista en desarrollo rural y reforma agraria, con estudios de posgrado en Europa. A lo largo de su trayectoria se consolidó como investigador, ensayista y analista de los procesos de transformación del campo boliviano, además de desempeñarse en la esfera política como militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y posteriormente del Movimiento Bolivia Libre (MBL), por el cual fue candidato presidencial en 1997.
Su labor más reconocida estuvo vinculada a la investigación agraria y la defensa de los derechos de las comunidades campesinas e indígenas. Fue fundador de la Fundación TIERRA, desde donde impulsó estudios, propuestas y debates sobre la tenencia de la tierra, la desigualdad rural y la necesidad de reformas estructurales en el sector agrario boliviano.
Desde distintos sectores se resaltó su compromiso ético y su trayectoria intelectual. El expresidente Carlos Mesa expresó en sus redes sociales:
“Miguel Urioste, hombre íntegro, comprometido con Bolivia, con principios éticos innegociables. Amigo entrañable a quien admiré siempre. Su muerte me conmueve, su ejemplo será siempre un referente. Un abrazo de despedida querido Miguel”.
Urioste es considerado una de las figuras clave en el debate contemporáneo sobre la reforma agraria en Bolivia, con una producción intelectual que influyó en políticas públicas, organizaciones sociales y centros de investigación, dejando un legado ampliamente reconocido en el ámbito académico y social del país.
EXTRAORDINARIO DIPUTADO
El exdiputado chuquisaqueño Miguel Urioste Fernández de Córdova, dirigente del Movimiento Bolivia Libre (MBL), falleció después de una larga enfermedad. Fue parlamentario, candidato presidencial y una de las figuras políticas que en la década de 1990 protagonizó denuncias de alto impacto nacional.
Vía: Erbol |
Urioste fue uno de los principales denunciantes del denominado caso CAC-Fancesa, un escándalo que involucró a la empresa Consultoría, Auditoría y Contabilidad (CAC Ltda.) y que derivó en procesos judiciales y en la cárcel para algunos de los implicados.
El caso se remonta a 1990, cuando la Fábrica Nacional de Cemento S.A. (FANCESA) contrató a CAC Ltda. para supuestamente gestionar la renegociación de la deuda externa de la cementera.
Por ese trabajo, FANCESA pagó alrededor de 1,2 millones de dólares. Sin embargo, las investigaciones posteriores establecieron que la consultora no habría realizado las gestiones que justificaban ese millonario desembolso.
La renegociación de la deuda había sido encarada por otras instancias, entre ellas el Banco Central de Bolivia, situación que puso bajo cuestionamiento el contrato suscrito por la cementera y el destino de los recursos pagados a CAC.
LA DENUNCIA DEL CASO BOLIBRAS
Antes de convertirse en una de las principales figuras de la oposición política en Chuquisaca, Urioste también adquirió notoriedad nacional por sus denuncias sobre el caso Bolibras, relacionado con la presunta obtención irregular de tierras fiscales en Santa Cruz.
El caso involucró a Bolibras S.A., empresa vinculada a dirigentes de Acción Democrática Nacionalista (ADN)
La denuncia cuestionaba trámites realizados ante la Reforma Agraria para obtener una extensa superficie de tierras fiscales. Los expedientes correspondientes a Bolibras I y Bolibras II sumaban 95.542,65 hectáreas.
UNA TRAYECTORIA MARCADA POR LA FISCALIZACIÓN
La actuación de Urioste en ambos casos contribuyó a consolidar su perfil como parlamentario dedicado a la fiscalización y a la denuncia de hechos que consideraba lesivos para el patrimonio público.
Además de su actividad parlamentaria, fue candidato a la Presidencia de Bolivia, dirigente del MBL y desarrolló una agenda vinculada con la defensa del medio ambiente y los pueblos indígenas.
Su trayectoria política estuvo ligada a la izquierda democrática y a una etapa de la política boliviana en la que las denuncias parlamentarias sobre corrupción, tierras y manejo de recursos públicos adquirieron una fuerte repercusión nacional.







