Aclaraciones necesarias.
1. Roxana Lizarraga no es mi esposa. No estoy casado hace 6 años.
2. Los movimientos bancarios de los que se la acusó, correspondían a mi empresa mucho antes que fuera Ministra.
3. Fue sentenciada injustamente hace dos años. Reciclar esa sentencia constituye un trato injusto y una forma de revictimizar a las personas perseguidas por el MÁS. También fui procesado y probé la legalidad de todo mi patrimonio mediante una auditoría forense.
4. El actual ataque mediático responde a un intento desesperado de frenar la defensa que sostuve de Cerimedo cuyo fin era mostrar la
verdad al pueblo Boliviano. A mi no me intimidan.
5. A Cerimedo si lo intimidaron, decidió prescindir de mis servicios y levantar más de 5 mecanismos de defensa activados. Se presentó en audiencia y decidió seguirla sin abogado. Extrañamente el juez por el contrario de suspenderla, la continuó sin defensa técnica.
6. Tengo razones para creer que este ataque viene del propio gobierno.






