Era domingo y el gobierno de Rodrigo Paz cumplía 71 días. José Luis Lupo estaba frente a mí. Es el director de orquesta, el que sabe quién desafina y quién no y el que se sabe de memoria la partitura completa. Como en cualquier encuentro incómodo, hablar del clima ayuda a romper el hielo; eso hice. Y seguí con Evo, luego pasamos a la abrogación del 5503, ¿fue una claudicación o una estrategia de gobernabilidad? ¿Se siente rehén del MAS? Anita Campero, mi maestra periodista y primera Defensora del Pueblo, me contó que en su labor de mediación había aprendido que los sectores sociales necesitan un ritual previo de empoderamiento en el despotrican, insultan y agreden, pero pasada esa primera media hora, se empezaba a negociar. Y parece que eso ocurrió.
Lupo relata que fueron a El Alto confiados en la negociación, dispuestos a abrogar la forma para salvar el contenido; nunca pensaron en el destino fatal de Illanes, un viceministro que fue a negociar y terminó linchado en Panduro por los cooperativistas. Los seis ministros con Lupo a la cabeza llegaron a El Alto sin resguardo policial, "hubiera parecido una provocación", dijo.
A Lara le hizo una invitación; a Chile le abrió las compuertas diplomáticas; expresó sus temores y apostó al 100% por un presidente con quien se comprometió hace pocas semanas en una especie de cita a ciegas, y parece que las cosas van bien.
Una entrevista que los invito a leer y ver, como el café que me gusta: corto, fuerte y sin azúcar.
AMALIA PANDO: Hoy parecía que iba a ser una mañana lluviosa y gris de domingo y, mire usted, salió el sol. Parece una metáfora del gobierno. Muy buenos días, Amalia, qué gusto estar con usted.
JOSÉ LUIS LUPO: Sí, parece que vamos a tener un día bonito, aunque La Paz siempre nos trae sorpresas durante el día; en pocas horas todo cambia.
AP: ¿Sabe usted dónde está Evo Morales? Uno de sus seguidores dijo: “en algún rincón de la patria grande”. ¿Habrá salido del país? ¿Qué sabe?
LUPO: No, la verdad es que no tengo ninguna información oficial. Tengo los mismos trascendidos sobre dónde está, una desaparición sui géneris de los micrófonos que suele utilizar, y obviamente sus voceros tampoco son claros, pero no tengo ninguna información oficial.
AP: ¿La DEA lo busca, la Policía boliviana lo busca, ¿lo van a detener?
LUPO: Bueno, eso está en el ámbito del Ministerio de Gobierno; imagino que ellos le pueden dar toda la información. Pero ciertamente la conducta del gobierno es cumplir y hacer cumplir la ley.
AP: Cuando subió a la ciudad de El Alto, a la abrogación del 5503, ¿sintió miedo, el riesgo de que los tomen de rehenes o no? Había el antecedente, el triste antecedente del viceministro Illanes. ¿Qué sentía? ¿Cómo tomaron esa decisión?
LUPO: Estábamos ya en diálogo. Había una exigencia de la gente de que podamos ir a hablar, porque en el tema de los movimientos sociales, particularmente campesinos, usted bien sabe que tienen una ritualidad y una gimnasia de bajar siempre a las bases.
Entonces, cuando se llega a algunos términos hay que volver y esperar a ver qué dicen las bases. Cuando propusieron hablar directamente, me pareció una buena idea poder ir y explicar las cosas, siendo que todos teníamos un objetivo de solución y el país necesitaba ser pacificado rápidamente, porque el conflicto subía exponencialmente.
Ellos garantizaron, a través de su policía sindical, la seguridad de los ministros, y nos fuimos para El Alto. La verdad es que en ningún momento hubo agresión ni un ambiente difícil. Obviamente los discursos son siempre encendidos, pero no pasó de eso.
AP: ¿Aquí adentro no sentía miedo?
LUPO: La verdad es que no. Yo estoy muy acostumbrado. Desde chico mi padre nos llevaba siempre a hablar con toda la gente, y creo que hablando la gente se entiende. El diálogo es el instrumento más importante, y sin diálogo es muy difícil construir un mínimo de confianza para poder seguir avanzando en una negociación.
AP: Pero su seguridad fue delegada a la policía sindical. Usted no tuvo a la Policía boliviana garantizando su seguridad, sino a la policía sindical.
LUPO: Lo que pasa es que, en un ambiente de esos, sería muy provocativo llevar una fuerza pública grande, que sería la única manera de controlar. Obviamente nosotros solemos tener custodios, pero llevar una fuerza grande sería una provocación; para eso era mejor no ir.
Ellos organizaron el evento de manera apropiada: entraron certificados quienes iban a participar por cada agrupación y se manejó adecuadamente.
AP: ¿Ustedes ya iban con la convicción de que había que abrogar el 5503, que no había otra forma de resolver, de pacificar, de levantar los bloqueos?
LUPO: No. Había que salvar lo sustantivo, lo esencial, que siempre fue el fondo: el levantamiento de los subsidios. Bolivia era completamente inviable en cualquier escenario si seguíamos con esa política populista y corrupta de mantener subsidios que alimentaban solamente a un grupo de sinvergüenzas.
AP: Pero abrogaron.
LUPO: No. En realidad, el acuerdo fue que se mantenían los subsidios y los bonos sociales, que son la base de la estabilidad. La base de la estabilidad económica era quitar los subsidios, y la de la estabilidad social, mantener los bonos sociales. Ese era el fondo.
Algunos temas del 5503 irán en un proyecto de ley que generará mayor seguridad jurídica para las inversiones y el crecimiento.
AP: ¿No le parece que, después de esta negociación, el gobierno ha terminado rehén de la COP y los ponchos rojos?
LUPO: Tengo una mirada diferente. El conflicto nos permitió encontrar un camino de comunicación que probablemente no teníamos antes con ciertos sectores sociales. En el pasado, esos sectores formaban parte del gobierno; hoy no.
El acuerdo con el sector campesino fue un sistema productivo que apoye a las comunidades, genere trabajo y productividad. Eso fue positivo. Se alcanzó un acuerdo indispensable para el país y no va a generar la gimnasia que usted plantea.
AP: El presidente Rodrigo Paz dijo que hay viejas organizaciones que no dejan que la democracia muestre sus beneficios. ¿Esas organizaciones seguirán siendo el freno de mano del gobierno?
LUPO: Espero que no. La identidad de este gobierno es práctica. Estamos ejerciendo un pragmatismo económico con rendición de cuentas, responsabilidad y transparencia.
Estas organizaciones están saliendo del escenario político y algunas deben ser recuperadas, como la base campesina, que es enormemente importante.
AP: ¿Nunca pensaron en el estado de sitio?
LUPO: Es un recurso de última instancia. Bolivia ha cambiado mucho. Un estado de sitio tiene procedimientos complejos y, si sale mal, no queda nada más.
Aquí había que agotar todas las instancias de diálogo. La población aceptó la quita de subsidios de una forma increíblemente madura y no podíamos permitir un enfrentamiento entre bolivianos.
AP: Se mantiene la estructura del régimen anterior: embajadores, funcionarios, delegados. ¿Qué pasa?
LUPO: Es correcto que desmontar ese mandamiaje es complejo. Son 70 días frente a 20 años. En 70 días se acabaron los subsidios, se estabilizó la economía, el dólar bajó, mejoraron las calificaciones de riesgo y retornó la confianza.
Vamos a seguir trabajando para desmontar ese andamiaje.
AP: ¿Qué novedad traerá el presupuesto?
LUPO: El presupuesto es el principal instrumento de política económica. Va a salir hasta febrero y establecerá prioridades claras para 2026.
Hemos resuelto un tercio del déficit, pero falta mucho: gasto público, empresas estatales, regiones y esfuerzo fiscal.
AP: El Banco Mundial proyecta una recesión del 1,6%. ¿El presupuesto hará algo para paliar eso?
LUPO: Hay un balance complejo entre inflación y crecimiento. El esfuerzo fiscal puede sesgar el crecimiento, por eso la proyección recesiva. La inversión será clave para enfrentar ese sesgo.
AP: ¿Cuándo podremos retirar dólares o abrir cuentas en dólares?
LUPO: Vamos a trabajar en la repatriación y en devolver depósitos en dólares conforme la economía lo permita. Es un compromiso, pero no puedo dar una fecha.
AP: ¿Por qué el presidente no fue a Tahus?
LUPO: Priorizó la agenda interna. Tenía mucho para mostrar al mundo, pero consideró que los temas internos requerían su presencia.
AP: Sobre Tarquía y el contrato petrolero, ¿cómo se resolverá?
LUPO: No se tocará la reserva y se respetará el contrato. Se cumplirán todos los estudios ambientales y las consultas previas. El desarrollo sustentable es posible.
AP: ¿Reanudarán relaciones diplomáticas con Chile?
LUPO: La política es tener relaciones con todos los países democráticos.
AP: ¿Quién será el próximo embajador en Estados Unidos?
LUPO: No hay definición. El presidente quiere embajadores orientados a atraer inversiones y resultados concretos.
AP: ¿Qué le pareció la operación contra Maduro y la situación en Irán?
LUPO: Fue impresionante en términos operativos. Creo que es un paso para recuperar la democracia. Todo tiene un límite.
AP: ¿A qué le tiene miedo?
LUPO: A no cumplir, a defraudar a la gente. Este es un gobierno que inicia un nuevo ciclo y tiene una enorme responsabilidad.
AP: ¿Lo mejor de estos 71 días?
LUPO: Los resultados económicos y la confianza. Sin confianza, todo se desmorona.
AP: Del uno al cien, ¿qué puntaje le pone al presidente?
LUPO: Cien puntos. Es un presidente reflexivo, dialogante y con capacidad de cohesionar un equipo en poco tiempo.
AP: Muchas gracias por su tiempo.
LUPO: Siempre a la orden. Muchísimas gracias a usted y muy buenos días.
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