Eidy Roca, exministra de Salud del gobierno de Jeanine Añez entre mayo y noviembre del año 2020, año de la pandemia del Covid-19, hizo lo que tenía que hacer.
Por: Amalia Pando |
MUERTOS EN LAS CALLES
En solo tres años hemos olvidado que en esos meses del año 2020 la gente moría por el coronavirus en las aceras, calles , en las colas de los hospitales colapsados y carentes de todo, en particular de respiradores que se necesitaban con desesperación para los pacientes que se ahogaban por falta de oxígeno.
Eran los días en los que constatamos con dolor el despilfarro de la bonanza cometido por Evo Morales y su ministro de Economía que se habían negado a invertir en salud, una realidad de terror que el Covid-19 puso en vitrina y a 22.404 pacientes en los cementerios.
A todo lo anterior se sumó que en agosto de ese año, cuando Eidy Roca era Ministra de Salud, Evo Morales instruyó desde su autoexilio en Argentina bloquear todas las carreteras y como efecto de esos bloqueos los camiones que trasladaban el tan codiciado y escaso oxígeno no pudieron llegar a tiempo a los centros de salud. Hubo una masacre por falta de oxigeno que cobró la vida de al menos 34 pacientes , entre ellos la propia hermana de Evo Morales. Fue una masacre con el doble de víctimas fatales que los caídos en los enfrentamientos también provocados por Evo Morales en Senkata y Sacaba.
Evo Morales quien fue acusado por estos delitos y otros, se libró de ser procesado gracias a la Fiscalía que cerró una tras otra todas estas demandas, incluso las de pedofilia.
EL DILEMA DE EIDY
Pero volvamos al 2020 cuando en el mercado internacional habían listas de espera para adquirir respiradores e inclusive barbijos, y en los que la industria china y sus intermediarios especulaban con los precios de los equipos médicos.
En ese contexto, la doctora María Eidy Roca, el 20 de mayo de 2020, asumió el cargo de Ministra de Salud, mientras su colega y antecesor, Marcelo Navajas, era detenido por los presuntos sobreprecios en la adquisición de 170 respiradores españoles.
En su primer día como ministra, en el despacho de la Plaza del Estudiante de La Paz, recibió el informe de la comisión calificadora de la compra de 324 respiradores chinos y se enteró que este informe de la Comisión Calificadora tenía 20 días de retraso en relación a la importación de estos equipos que ya estaban embarcados y rumbo al país y que 60 de ellos ya habían llegado y se habían entregado a los hospitales ubicados en los puntos críticos de la pandemia como los de Beni y Cochabamba.
“ El dilema que yo tuve que enfrentar era: devolver los respiradores y resolver (anular) el contrato o buscar solución y distribuir los otros que estaban llegando” dice la Dra. Roca en una misiva al actual Presidente Luis Arce.
En ese dilema entró en consideración el clamor de los pacientes, de los médicos que también morían, de los familiares, madres e hijos, que recorrían todos los hospitales, públicos y privados, en busca de un respirador que le diera una esperanza de vida para su ser amado. “… era imposible iniciar otro proceso de contratación por la alta demanda de los mismos e inexistencia en el mercado internacional…”, explicó la Dra. Roca quien tuvo que elegir entre la vida de sus pacientes y el riesgo político de firmar la recepción de esos 324 respiradores.
Fue muy valiente. ¿Qué tal que hubiera devuelto los respiradores? ¿qué tal que hubieran muerto 324 enfermos por no poder acceder a un respirador?
PAGÓ UN PRECIO DEMASIADO ALTO
En julio, a dos meses de haber asumido la cartera de Salud, la Dra. Roca contrajo el coronavirus que le desencadenó “encefalitis postcovid con manifestaciones neurológicas que luego se agravaron afectando funciones vitales como la deglución, el habla y la movilización”. La trataron de Parkinson pero el año pasado el diagnóstico fue Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), en fase avanzada, una enfermedad incurable y de progresión rápida.
Ella está pagando con inmenso sufrimiento y con su propia vida, haber aceptado ser ministra en tiempos de Covid-19. Una profesional proba, cirujana, con estudios de muchos años en la UMSA de La Paz, en Medellín, en Quito, en Madrid, que se preparó para cumplir un solo objetivo: salvar vidas, y eso hizo como Ministra, salvó muchas vidas.
10 AÑOS DE CÁRCEL
La Fiscalía la quiere condenar a 10 años de cárcel por los supuestos sobreprecios en los respiradores chinos.
¿Hubo sobreprecios? Supongo que sí, especialmente si se comparan los precios de entonces, con la pandemia galopando, y los actuales. La Fiscalía, cuyo objetivo es el castigo político, no ha presentado un estudio serio y creíble. Tomó solo en cuenta el precio de fábrica. ¿Y los accesorios, y el voraz intermediario que se aprovechó de la necesidad y el transporte? Para la Fiscalía el monto del sobreprecio es el total pagado y los culpables son ocho funcionarios del Ministerio de Salud, empezando por la exministra Eidy Roca, todos por igual, con la misma responsabilidad, para todos pide 10 años de cárcel.
Es evidente que no hay intención de sancionar un delito de presunta corrupción sino de aplicar la guillotina política.
¿QUIÉN FIRMÓ EL CONTRATO?
Lo más llamativo del caso es que la Dra. Eidy Roca no firmó este contrato ni tiene nada que ver con las condiciones de compra y pago. Cuando ella asumió el cargo, reiteramos, parte de este lote de respiradores ya estaba en los hospitales y el saldo se encontraba por arribar al país.
¿Quién autorizó la compra de estos respiradores? Eidy Roca apunta al primer Ministro de Salud del gobierno de Transición, Dr. Aníbal Cruz, quien niega que hubiera firmado este contrato, y en efecto así es, pero él estuvo presente en el acto protocolar. En todo caso fue en su gestión, pero la Fiscalía no consideró este hecho y en cambio se fue con todo contra la Dra. Roca.
INOCENTE HASTA EL FINAL
Con una enorme dificultad para expresarse, en el programa Asuntos Centrales de este martes, la Dra. Roca defendió su inocencia y yo le creo. Ella hizo lo que tenía que hacer para salvar muchas vidas en medio de una pandemia por entonces desconocida.
Enfrenta con coraje el dolor que le causa esta infamia judicial y la cruel enfermedad que la inmoviliza. En el tiempo que le queda de vida, consciente que no tiene cura, la Dra. Eidy Roca saca fuerzas para seguir luchando por su honor, por su nombre, por su familia. ¡Admirable!