Las reservas internacionales de Bolivia se acercan a los $us 4.000 millones, pero su composición muestra que la recuperación del respaldo externo del país todavía enfrenta un desafío central: fortalecer la disponibilidad de divisas. Al 16 de octubre, las Reservas Internacionales Netas (RIN) llegaron a $us 3.978 millones, de los cuales $us 3.266 millones corresponden a oro y $us 647 millones a divisas, según la información difundida por el Banco Central de Bolivia (BCB).
Vía: El Deber |
En términos porcentuales, el metal precioso representa el 82,1% del total, mientras que las divisas equivalen al 16,3%. El resto está compuesto por $us 29 millones en Derechos Especiales de Giro (DEG) y $us 35 millones correspondientes a la posición de reserva de Bolivia ante el Fondo Monetario Internacional (FMI).
La fotografía de las reservas permite identificar una diferencia importante: tener un elevado valor de activos internacionales no significa disponer de la misma cantidad de dólares para atender necesidades inmediatas de la economía.
El oro representa un respaldo patrimonial para el país, pero las divisas son especialmente relevantes para efectuar pagos en moneda extranjera, atender obligaciones internacionales y proporcionar dólares al sistema financiero. Por ello, la evolución de las RIN debe analizarse tanto por su monto total como por la liquidez y disponibilidad de sus componentes.
Menos dólares que en mayo
El comportamiento de las divisas durante 2026 muestra una recuperación irregular. En mayo alcanzaron su nivel más alto del periodo, con $us 897 millones. Después se registraron $us 666 millones en junio y $us 745 millones en agosto, mientras que al 16 de octubre el saldo llegó a $us 647 millones, de acuerdo con los datos divulgados por el BCB.
La comparación con mayo revela que las divisas disminuyeron en $us 250 millones, una caída del 27,9%. Dicho de otra manera, Bolivia tiene actualmente casi tres de cada diez dólares menos que en el punto máximo registrado durante el periodo analizado.
Sin embargo, el dato de octubre también supone una mejora respecto a septiembre. Según la información publicada por medios nacionales, las divisas cerraron ese mes en $us 478 millones. Frente a ese nivel, el saldo al 16 de octubre representa un incremento de $us 169 millones, equivalente al 35,4%. La comparación debe tomarse con cautela porque enfrenta un dato de cierre mensual con otro de mitad de mes.
La evolución confirma que existe una recuperación de las disponibilidades en determinados periodos, pero todavía sin una trayectoria sostenida que permita afirmar que la economía cuenta con una holgura suficiente de moneda extranjera.
El oro el principal respaldo
La elevada participación del oro explica buena parte del valor total de las reservas internacionales. Este activo puede aumentar su valoración en dólares cuando sube su cotización en los mercados internacionales, incluso sin que el país haya incorporado nuevas divisas.
Ese comportamiento tiene una consecuencia importante para la lectura de los indicadores externos: las RIN pueden incrementarse por una mayor valoración del oro, sin que exista un aumento equivalente de los dólares líquidos disponibles para atender las necesidades de la economía.
El fenómeno no significa que el oro carezca de utilidad. Por el contrario, constituye un activo internacional que puede respaldar la posición financiera del país y que, bajo determinadas condiciones, puede convertirse en liquidez mediante operaciones de venta o financiamiento. Sin embargo, su utilización requiere operaciones concretas y puede implicar costos, plazos y riesgos de mercado.
El propio BCB informó en septiembre que durante el tercer trimestre de 2026 adquirió 4,1 toneladas de oro en el mercado interno, con lo que sus reservas de este metal llegaron a 25,3 toneladas al cierre de ese periodo. El ente emisor también atribuyó parte de la recuperación de las RIN a las operaciones cambiarias realizadas con el sistema financiero, que permitieron acumular más de $us 400 millones durante el trimestre.
La cuestión por tanto, no es únicamente cuánto oro tiene Bolivia, sino cómo administra ese activo y de qué manera consigue aumentar los recursos líquidos que necesita para sus operaciones internacionales.
¿Qué implica para la economía boliviana?
La disponibilidad de divisas es un indicador clave para evaluar la capacidad del país de responder a sus compromisos externos y atender las necesidades de moneda extranjera. Cuando este componente es reducido frente al total de las reservas, la economía dispone de un margen más limitado para afrontar episodios de mayor demanda de dólares.
Uno de los canales más importantes es el comercio exterior. Bolivia necesita moneda extranjera para pagar importaciones de combustibles, insumos industriales, maquinaria, medicamentos y otros bienes que no produce en cantidades suficientes. La disponibilidad de divisas también influye en la capacidad de cumplir obligaciones financieras internacionales y en las posibilidades de intervención del BCB en el mercado cambiario.
Una menor disponibilidad de dólares puede aumentar las dificultades para atender una demanda elevada de moneda extranjera. Si los ingresos por exportaciones, la inversión y otras fuentes de divisas no son suficientes, las presiones pueden trasladarse al mercado cambiario, afectar los costos de importación y generar incertidumbre entre empresas y consumidores.
Esto no significa que las RIN sean la única fuente de dólares de la economía. Las exportaciones, las remesas, la inversión extranjera, los desembolsos de financiamiento externo y los flujos privados también contribuyen a la oferta de moneda extranjera. No obstante, las reservas constituyen un respaldo que el país puede utilizar para enfrentar necesidades de balanza de pagos y apoyar el funcionamiento del mercado cambiario.
Por eso, el porcentaje de divisas dentro de las RIN es una variable relevante para medir la capacidad de respuesta inmediata del Banco Central, aunque no permite, por sí solo, determinar cuántos meses de importaciones puede cubrir el país. Para realizar ese cálculo se necesita contrastar las disponibilidades efectivamente utilizables con el valor de las importaciones y otras obligaciones externas.
El desafío de fortalecer la liquidez
El saldo de $us 3.978 millones representa una mejora respecto a los niveles más bajos registrados en años anteriores. Sin embargo, el predominio del oro muestra que el desafío de la política económica no consiste únicamente en aumentar el valor total de las reservas, sino también en fortalecer su componente líquido.
Para conseguirlo de manera sostenible, Bolivia necesita generar un flujo más consistente de divisas mediante exportaciones, inversión, actividad productiva y otras fuentes genuinas de ingresos externos. También debe administrar sus obligaciones internacionales y evitar que las necesidades de financiamiento de la economía absorban rápidamente los recursos disponibles.
La sostenibilidad de las reservas dependerá, además, de la capacidad de la economía para generar dólares y no solo de la evolución de los precios internacionales del oro o de la llegada de financiamiento externo.
La diferencia entre el total de las RIN y su composición es, en definitiva, uno de los principales indicadores que deben seguirse para evaluar la fortaleza externa de Bolivia. El país se aproxima a los $us 4.000 millones en reservas, pero el volumen de divisas sigue siendo considerablemente menor que el valor acumulado en oro. La recuperación será más sólida cuando el aumento del respaldo internacional esté acompañado por una mayor disponibilidad de moneda extranjera y una capacidad sostenida de generar nuevos ingresos externos.






