Las largas filas para cargar gasolina continúan marcando el paisaje urbano de La Paz. En distintos surtidores de la ciudad, conductores permanecen en espera durante muchas horas que, generalmente, se convierten en uno o más días que deben permanecer dentro de sus vehículos para intentar abastecerse, en medio de la incertidumbre sobre la llegada de nuevas cisternas.
Vía: Brujula Digital |
En estaciones de servicio como Uruguay y Volcán, ubicadas en la avenida Montes, las filas en los últimos días llegaron a extenderse por varias cuadras. En el caso de la estación Uruguay, la columna de vehículos alcanzó sectores cercanos a la iglesia San Francisco, mientras que quienes buscaban cargar en Volcán esperaban incluso a la altura de la Cervecería Boliviana Nacional.
La situación se repite en las avenidas 6 de Agosto y Sánchez Lima, en Sopocachi, en torno a los surtidores ubicados frente a la casa presidencial y al inicio de la Kantutani, respectivamente. En la avenida 20 de Octubre de la misma zona, los carros esperan para cargar en la estación de servicio de San Pedro, varias cuadras arriba.
En Calacoto, Achumani y otros barrios de la ciudad, la situación es similar: las filas superan fácilmente las diez cuadras y generan congestionamiento en calles y avenidas aledañas.
Incertidumbre
Algunos conductores que conversaron con Brújula Digital coinciden en que “lo grave” no es solo tener que esperar en las largas filas, sino no tener la certeza de que cuando estén cerca al surtidor, “todavía haya gasolina”.
Según los diferentes testimonios, cuando una gasolinera recibe combustible, las esperas oscilan entre cuatro y seis horas lo que, a estas alturas de la crisis de desabastecimiento, “es una suerte”. Pero cuando el producto se agota, no queda otra que permanecer en el lugar durante uno o incluso hasta tres días hasta que llegue una nueva cisterna.
El viernes pasado, un conductor fue entrevistado por este medio mientras esperaba en la cola de la estación Uruguay. El reloj marcaba las 13:00 y él contó que aguardaba desde las 17:00 del día anterior, y aún tenía por delante al menos 15 vehículos. Para soportar las bajas temperaturas de la noche paceña –y como no era su primera experiencia–, el conductor acondicionó su vehículo con mantas y algunos insumos para pasar la noche lo mejor posible.
Varios usuarios aseguran haber permanecido más de 20 horas en espera para conseguir combustible, mientras que otros adaptaron los asientos traseros de sus vehículos para pasar la noche y no perder su lugar.
La incertidumbre es aún mayor cuando el combustible se termina. Un conductor contó que permaneció tres días en fila para el surtidor de Chasquipampa. Según explicó, gran parte de la espera no se debió al lento avance de la fila, sino a que la gasolina se agotó y no le quedó otra que quedarse a esperar el reabastecimiento.
En la Estación de Servicio del Automóvil Club Boliviano, en la calle 12 de Calacoto, la fila este domingo llegaba a extenderse por al menos siete calles. Una situación similar se observaba en el surtidor ubicado cerca del ingreso a Achumani, donde los vehículos forman largas columnas que serpentean por distintas vías del sector.
La espera también trae otros problemas: conductores consultados señalaron que muchos prefieren permanecer junto a sus vehículos durante toda la noche por temor a robos. Algunos contaron que personas que dejaron momentáneamente sus automóviles en las filas sufrieron el robo de espejos laterales y diferentes autopartes.
La persistencia de las filas ocurre en medio de los problemas de abastecimiento de combustibles que afectan a diferentes regiones del país debido a los bloqueos de carreteras instalados desde inicios de mayo.
La COB, campesinos, afines a Evo y otros sectores exigen la renuncia del presidente Paz y no ceden en su medida radical. Mientras tanto, para miles de conductores paceños, conseguir gasolina se ha convertido en una tarea que ya no se mide en horas, sino en días.






