El ministro de Relaciones Exteriores, Fernando Aramayo, afirmó este miércoles que se pagó una deuda de 2,3 millones de dólares a los funcionarios del servicio exterior por salarios y costo de vida, lo que suponía un freno a la designación de nuevos representantes del Gobierno en el extranjero.
Vía: ANF |
Explicó en rueda de prensa que su despacho heredó en noviembre pasado la deuda con esa cifra por salarios y por el “costo de vida” de los funcionarios de la Cancillería en el extranjero.
"No podíamos designar al cuerpo diplomático sin haber saldado las deudas que teníamos con el servicio exterior y esto involucra una serie de países”, apuntó Aramayo.
Detalló que por salarios retrasados se pagaron 859.601 dólares y por costo de vida 1.491.279 dólares. Los sueldos se pagan en moneda boliviana, mientras que la segunda obligación se hace en la moneda extranjera.
Puso como ejemplo el caso de Héctor Arce Zaconeta, representante en la Organización de Estados Americanos (OEA), que recibía, según el canciller, un total de 11.000 dólares mensuales, de los que 5.000 dólares correspondían a su salario y 6.000 dólares a su costo de vida.
El ministro dio esa explicación a propósito de una consulta sobre cuándo se prevé hacer la designación de nuevos embajadores del gobierno que asumió en noviembre pasado y tras polémicas surgidas por el retraso en la cancelación de los salarios a los funcionarios.
Aramayo también subrayó que se hizo un “gran esfuerzo” desde el ministerio de Economía y Finanzas para erogar esos fondos en un contexto en medio de la crisis económica y la falta de recursos en el Estado.






