La estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) inició un programa de limpieza de tanques en sus 75 estaciones de servicio, en medio de la fiscalización anunciada por dirigentes del transporte, quienes ampliaron su control a toda la cadena de distribución del combustible ante las denuncias por problemas en la gasolina.
Vía: El Deber |
El ejecutivo del Transporte Libre, Limbert Tancara, informó que el sector activó un seguimiento a cisternas y surtidores para verificar la calidad del carburante. “Empezamos con la cadena de comercialización y distribución (…) la comisión está armada para un seguimiento estricto de las cisternas”, señaló.
El dirigente advirtió que la inspección también se extenderá a las estaciones de servicio, donde —según denuncias del sector— podría estar el origen de los problemas. “Muchos surtidores no han hecho la limpieza y puede existir el problema dentro de las estaciones”, afirmó.
La fiscalización forma parte del trabajo de la denominada “Comisión de calidad”, integrada por representantes del transporte, YPFB y la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), que acordó iniciar controles conjuntos desde el pasado 27 de marzo.
Como parte de estas acciones, los transportistas realizaron una primera inspección en la planta de combustibles de Senkata, donde —según indicaron— el producto se encuentra dentro de los parámetros establecidos por YPFB. No obstante, el sector decidió tomar tres muestras de combustible que serán analizadas por un ente “externo y neutral” para contar con resultados independientes.
“Nosotros no somos ingenieros ni especialistas en manejo de hidrocarburos, pero queremos hacer seguimiento en distintas etapas para detectar irregularidades”, sostuvo Tancara, al remarcar que el objetivo es esclarecer las denuncias sobre la calidad del carburante.
Programa de limpieza
En paralelo, YPFB informó que ejecuta un programa de limpieza y mantenimiento de tanques de almacenamiento en las 75 estaciones de servicio de su propiedad a nivel nacional.
El gerente de Comercialización de la estatal, Nelson Mendoza Torres, indicó que el plan ya se aplicó en más de 20 surtidores y forma parte de una campaña anual destinada a garantizar la calidad del combustible y mantener en buen estado las instalaciones.
Según explicó, el proceso permite retirar agua, sedimentos y residuos que se acumulan con el tiempo en el fondo de los tanques, lo que ayuda a evitar problemas en el suministro y reduce riesgos operativos.
El procedimiento incluye una inspección inicial para detectar impurezas, el trasvase del combustible a cisternas, la ventilación del tanque para eliminar gases peligrosos y la limpieza interna para retirar lodos y residuos.
Posteriormente, los técnicos realizan una revisión estructural del tanque para descartar fugas, corrosión o daños antes de volver a poner en funcionamiento el sistema.
Cada intervención puede tomar entre dos y tres días por estación, dependiendo del estado del tanque y del volumen de sedimentos acumulados.
Mientras YPFB asegura que estas tareas forman parte del mantenimiento regular del sistema, los transportistas anunciaron que ampliarán su fiscalización a las estaciones de servicio para verificar si el problema denunciado por algunos conductores podría originarse en los surtidores y no en el combustible que sale de las plantas de almacenamiento.






