Por: Ramiro Sánchez |
Hoy cierro la puerta de un año que no solo fue tiempo, sino un viaje extraordinario. Me despido del 2025 con el corazón rebosante, pues ha sido, sin duda, uno de los mejores años de mi vida. Fue una gestión donde la abundancia no solo llegó en forma de frutos, sino como una lluvia dorada que lo empapó todo: los sueños, el trabajo y los afectos.
Mi gratitud más profunda es para mi madre, raíz y guía de todo; para mi compañera de vida, que camina a mi lado haciendo que cada paso valga la pena; para mis hijos, que son la luz y la promesa de mi futuro, y para mi familia paterna, por el legado y la fuerza que me sostiene. Gracias por ser el refugio donde las tormentas se vuelven calma y donde las risas se multiplican de forma infinita.
En este año, aprendí que los milagros se esconden en lo cotidiano y que la prosperidad florece con fuerza cuando se está rodeado de amor verdadero.
Que el 2026 llegue con esa misma magia: donde la salud sea inquebrantable, el amor se multiplique como flores en primavera y las oportunidades aparezcan como mariposas amarillas en cada rincón de nuestro camino. ¡Hagamos que este nuevo ciclo sea un lienzo eterno de felicidad! 🌟
¡Feliz Año Nuevo! 🎉🥂. Ramiro Sánchez Morales .
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