La crisis en Bolivia está cada día más insoportable. Los vecinos del altiplano casi ya no tienen alimentos ni combustibles y a diario la crisis se agrava sin que el gobierno de Luis Arce pueda encontrarle solución, por lo que una vez más se aproximaría un estallido social.
Esta situación ha generado protestas en diversas regiones de Bolivia, lo cual refleja el descontento popular, tanto es así que ayer se inició una huelga de trabajadores de la salud y solo se atienden los servicios de emergencia.
“Nos estamos muriendo de hambre”, gritaban los bolivianos durante su última marcha de protesta en La Paz y Sucre, principalmente.
Es por eso que si en agosto de este año, fecha en que se realizarán las elecciones, no asume un nuevo mandatario que resuelva esta situación, se podría provocar un éxodo cercano al millón de bolivianos cruzando las fronteras de Perú, Paraguay y Chile, procurando una mejor calidad de vida tal como ha sucedido en los últimos años con los ciudadanos venezolanos que se encuentran radicando en el Perú.
Alvaro Ríos, exministro de Hidrocarburos de Bolivia, declaró a un portal que esto puede ser una realidad no necesariamente inmediata, sino en el año 2029 cuando Bolivia ya no tenga nada que ofrecerle al mundo, ni gas.
“Esto, debido a una caída de la producción, debido a políticas estatistas que ahuyentaron totalmente la exploración privada, donde se concentran los mayores riesgos. En el Perú, pasará lo mismo que con Venezuela hace algunos años, y se espera que más de 1 millón de bolivianos lleguen por la crisis”, dijo.
Esta es entonces una lección que deberían aprender los panegiristas del “modelo boliviano”, como Verónika Mendoza, Indira Huilca, Marisa Glave, entre otros.
Alvaro Ríos al parecer no toma en cuenta que esta crisis se da en circunstancias en que Perú y Bolivia tienen ferias binacionales, donde ahora los bolivianos asisten en cantidades mayores, para comprar productos que no hay en su país, nos hace recordar el prestigioso periodista puneño Hugo Supo.
“Hay un circuito económico que cruza las fronteras donde los bolivianos ya se vienen asentando en el Perú, en especial en Juliaca, pero por necesidades comerciales, y algo de eso pasa también con algunos peruanos, que tienen casas en El Alto”, afirma.
“Este fenómeno, entre otros, es un paliativo para que la inmigración no sea masiva ni mucho menos inmediata”, señala el hombre de prensa.
Es la economía
Es obvio que Bolivia vive una crisis energética, un declive en la producción de gas natural y líquidos asociados, atribuida a la falta de inversiones en exploración que YPFB, la estatal boliviana que opera los yacimientos, no puede afrontar y que ha causado estructurales y serios problemas socioeconómicos al país.
Según la consultora Gas Energy Latin America, la política energética estatista ha generado desabastecimientos y una fuga masiva de dólares.
Este muy crítico problema se generó luego de la nacionalización del gas en 2006.
Ya han transcurrido varios meses que los vecinos del altiplano tienen problemas para encontrar productos básicos como arroz, aceite, azúcar y carne o combustibles en los grifos. En ese sentido, la escasez de combustible ha afectado sustancialmente a sectores económicos importantes como el transporte y la agricultura.
Es así que ayer la Federación Sindical de Choferes de Bolivia ha anunciado un paro sorpresa ante la falta de combustibles y también de respuesta al gobierno de Arce.
En los mercados y las estaciones de servicio se aprecian largas colas para ser surtidos y encuentran limitadas cantidades con precios elevados, impagables para las grandes mayorías.
Ya cruzan fronteras
Los bolivianos ya cruzan fronteras de países vecinos para satisfacer sus necesidades más elementales.
Conforme a nuestras normas migratorias, los ciudadanos bolivianos pueden entrar al Perú sin pasaporte ni visa, apenas con su documento de identidad o la Tarjeta Andina de Migración, sin embargo, solo pueden permanecer 90 días en el país.
El Perú aún no controla eficazmente todos los pasos fronterizos porque muchos son informales.
Eso lo vivimos a diario con ciudadanos de todos nuestros vecinos.
Otra de las opciones que que usan los bolivianos es la utilización del sol peruano como moneda de refugio y de cambio, por la devaluación de su moneda y así cruzan al Perú para paliar su angustia.
Ven el éxodo como escape
Javier González-Olaechea, ex canciller de la República, asegura que en estos momentos hay dos Bolivias: una la que produce, recibe inversiones, y otra que se enquista en la burocracia, principalmente en la capital.
“La muy crítica realidad boliviana es la bomba perfecta ante la escasez de los más básicos alimentos, la falta de combustible y la falta de horizonte de millones de bolivianos que no sienten esperanzas ni perciben un horizonte claro y ven solo el éxodo como escape de su propia tierra”, señaló.
Asimismo, criticó a los mandatarios bolivianos Evo Morales y Luis Arce. “El posible y pareciera inminente el éxodo boliviano califica por sí mismo a sus compatriotas Arce y Morales. El hambre, la impunidad y la posible comisión de delitos son las mejores encuestas. Realmente, da mucha pena porque Bolivia es un país rico que ha sufrido recurrentes engaños y asaltos a su erario nacional”, aseguró.
Para González-Olaechea este agobiante momento que viven los bolivianos puede traer como consecuencia un nuevo éxodo a nuestras tierras, sobre todo en el sur del país. “Claro que sí puede producirse un gran éxodo y en proporciones insospechadas para nosotros a través de Desaguadero y otros pasos fronterizos, muchos de ellos sin un efectivo control peruano, pero también podría emigrar hacia Paraguay, que goza de un gobierno inteligente y además hacia Chile. La afectación sería compartida y posiblemente desigual”, agregó.






