Gastón Ugalde consideraba que un artista nace. Así lo sintió desde siempre. Sabía que el arte no tiene límites.
Vía: Una Palabra |
Con esa premisa hizo del Salar de Uyuni su lienzo y utilizó la hoja de coca como el material perfecto para crear sus obras.
Desde muy joven aprendió a ver el mundo desde las expresiones artísticas, es decir desde la pintura, la fotografía, el video, el grabado, el dibujo y las instalaciones. Día a día, al igual que el trabajo de colocar cada adobe para construir una escalera en el Salar, Ugalde se ganó el título de pionero y mayor exponente del arte contemporáneo de Bolivia.
El artista murió el sábado y minutos después de la noticia los recuerdos de su legado estallaron en las redes sociales. Muchos usuarios recordaron sus obras, su amor por el Salar de Uyuni, sus cuadros elaborados con hojas de coca, sus innumerables exposiciones, su manera ver y sentir el mundo.
Amaba la diversidad de Bolivia. Recorrió el país de extremo a extremo, durante esos viajes se enamoró de las expresiones culturales, los colores y las fiestas. “La coca siempre me ha inspirado. Tuve exposiciones en Bolivia, Brasil, y en España, la Feria Mundial de Sevilla, donde tuve que restaurar la obra porque la gente se comía las hojas y Réquiem a la cocaína en París”, contó Ugalde en diciembre de 2020 durante una entrevista que dio al periódico La Razón. Fue meses después de la ola más fuerte de la pandemia del covid.
“La piedra y la sal siempre han sido un fuerte en mi obra. He hecho muchas performances a nivel mundial con sal”, dijo Ugalde y destacó su gusto por las rocas, las instalaciones y los trabajos colectivos.
Ser multidisciplinario lo llevó a trabajar con diversos artistas y en distintas técnicas. Desde 1972 realizó más de 100 exposiciones individuales y más de 100 exposiciones colectivas en todo el mundo. Exhibió en las bienales más importantes como Venecia (2009, 2001), San Pablo (1978, 1981, 1985), París (1982) y La Habana (1986, 1999).
En 2018, Ugalde presentó Atemporal en Manzana 1 Espacio de Arte en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra. Se trataba de muestra de fotografía, video, instalación y arte conceptual. En esa ocasión, la curadora de la instalación, Cecilia Bayá Botti, destacó que este gran artista boliviano “lleva más de 50 años creando obras con pintura, sal, tierra, metal, papel, piedra, hielo, pigmentos, vidrio, coca, textiles, con el cuerpo, con videos o con fotografías”. “Aunque eso no es lo más importante. Lo que importa es que emociona, cuestiona, confunde, impacta, inspira, agrada, desagrada, sorprende. Lo que no hace, es dejarte indiferente. Tiene gran creatividad y talento, inagotable energía y sagacidad (esa “habilidad para comprender las cosas y percibir con claridad lo que conllevan”). Tiene la capacidad de estar siempre vigente, de renovarse. Un espíritu Atemporal”, describió.
Ugalde siempre estaba abierto a renovarse y a trabajar con las nuevas generaciones, su energía era infinita, palabra que usaba en varias ocasiones para describir al salar de Uyuni. Ahí, en medio de este gran desierto de sal, con 10.000 adobes de sal y la ayuda de un grupo de comunarios de Colchani, el artista diseñó la obra denominada “Escalera al cielo”, aunque él decía que en realidad era una escalera para ver el infinito.
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