“Siempre se preocuparon porque esté presente en los torneos. Ahora ya no tanto porque lo que gano lo invierto en mi preparación, pero me siguen apoyando”, agregó el deportista que mide 1,83 metros de altura.
Vía: Una Palabra |
Kevin Conrrado Moscoso Ortiz, el rey boliviano del ráquetbol, tiene una deuda eterna con su familia y cada vez que ingresa a una cancha, recuerda a sus padres y “vuela” con su raqueta en la mano para golpear la pelota y ganar. Esta semana, el chuquisaqueño conquistó la medalla de oro en los Juegos Panamericanos 2023 de Santiago de Chile.
Conrrado Moscoso reveló que se preparó ocho años para conseguir esa medalla de oro. “Es un objetivo que tenía desde hace mucho tiempo”, dijo. Y este jueves fue uno de los protagonistas de una nueva alegría para Bolivia. Este jueves, Moscoso y sus colegas Carlos Keller y Kadim Carrasco, regalaron su segunda medalla de oro en los Juegos Panamericanos.
Recordó todo el esfuerzo y sacrificio de sus padres, quienes incluso se prestaban dinero o destinaban los ahorros familiares para financiar los viajes a las competencias. “Hicieron muchas cosas, incluso sacar créditos bancarios, uno tras otro, para que pudiera viajar a los torneos. Hubo momentos difíciles en que no se podía pagar”, dijo y aseguró que su papá siempre tuvo fe en él, en que alcanzaría algo grande con el ráquet. Y así fue.
Hoy, el atleta se hace cargo de sus entrenamientos y competencias gracias a los premios que consigue en la cancha. Ganó su primer título mundial en 2007, luego conquistó medallas y trofeos departamentales, nacionales e internacionales.
Conrrado Moscoso sigue su pasión por el ráquetbol pese a todos los obstáculos. Luego de conquistar decenas de trofeos, ve que seguir con su carrera es un reto muy difícil y duro, pero al final todo vale la pena gracias al apoyo de su familia. “Es todo y es lo fundamental”.
𝗟𝗮 𝗰𝗹𝗮𝘃𝗲 𝗱𝗲𝗹 é𝘅𝗶𝘁𝗼
¿Cuál es el secreto para ser campeón? Conrrado Moscoso aseguró que, si uno quiere destacar, debe destinar el 100% de su rendimiento al deporte. Explicó que también se debe decidir ¿cuál es la prioridad? y en su caso, él siempre puso en primer lugar sus competencias.
Pese a dedicar el 100% de su tiempo al ráquetbol, el atleta estudió Ingeniería Comercial al igual que su papá, su mayor inspiración. Cursó esa carrera en la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca.
A diferencia de lo que ocurre en Bolivia, en otros países los atletas reciben gran apoyo que va desde el pago de pasajes hasta todos los viáticos. Ahí un deportista sólo se debe enfocar en su entrenamiento, explicó Moscoso.
El atleta ya tiene 30 medallas, pero no se detiene y sueña con ser un campeón olímpico, por eso espera que próximamente incluyan la disciplina del ráquet a los Juegos Olímpicos.
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