Aquí está el centro de un comercio millonario e ilícito. Aquí la mafia cambia de identidad, legitima capitales y abastece a la minería ilegal de otros cuatro países.
Vía: ANA |
Los representantes legales de dos empresas, Paloan SRL y A&F Futuro SRL, cuentan en Bolivia con autorizaciones irrestrictas para importar mercurio a pesar de haber sido investigados en Perú por varios delitos conexos al contrabando del mercurio y
por tener sociedades con el “chapo del mercurio” Antenor Alexis Luque Chuquija y hasta uno de ellos utiliza identidad boliviana.
PERUANO CON CÉDULA BOLIVIANA
Ser uno de los importadores más relevantes en el contexto hemisférico de mercurio, otorga facilidades indiscutibles a delincuentes y organizaciones criminales para apostarse en Bolivia y de esta manera operar no solamente en actividades mineras ilegales, sino también, legitiman capitales mediante la “importación legal y formal” de mercurio al país . Tal es el caso de la empresa “A&F Futuro S.R.L”, una de las empresas que se ha hecho del monopolio del mercurio en el país, junto a otras que hacen un puñado de poder económico.
La mencionada empresa comercial representada por un “próspero empresario” identificado con el nombre de Álex Machaca Tapia -con cédula de identidad boliviana No 5946039- se encuentra habilitada para importaciones ante la Aduana Nacional.
A&F Futuro S.R.L, sociedad de responsabilidad limitada, se dedica a la importación y exportación, compra, venta, fabricación, producción, presentación y distribución de toda clase de productos relacionados y utilizados en la industria minera, adicionalmente la sociedad podrá dedicarse a la administración de franquicias y/o gerencia de personas nacionales y extranjeras, operaciones y servicios derivados y/o relacionados con las actividades afines como la importación y exportación de maquinaria minera, industrial y comercial en general.
Sin embargo, de acuerdo a información desde Perú, su representante posee una identidad falsa, ya que conforme a los datos oficiales, este ciudadano es en realidad Alipio Machaca Capia, de nacionalidad peruana con número de DNI: 47519341.
Machaca Capia es a su vez investigado en Perú por la Fiscalía, por el presunto delito de “lavado de activos y pérdida de dominio”.
LAS MAFIAS DEL MERCURIO
Ante la pasividad del Estado boliviano por el control no solamente del mercurio, sino también de las actividades de bandas criminales transnacionales, el país se ha convertido en el centro de operaciones de mafias destinadas a camuflar sus identidades, legitimar capitales y de realizar importaciones de mercurio que después serán trasladadas a Perú, Colombia, Brasil y Ecuador -vía contrabando- para la ejecución de actividades mineras ilegales.
El abogado peruano Manuel Zapata, especialista en delitos ambientales, identificó el 2022 “una presunta complicidad de parte del Estado boliviano en el tráfico del mercurio hacia su país”. Observó entonces que Bolivia no corrige las debilidades institucionales de las entidades públicas encargadas de evitar el tráfico de sustancias controladas en las fronteras, en el marco de la ejecución del Convenio de Minamata.
De acuerdo con los datos de importación irrestricta de mercurio de la Aduana Nacional en el periodo 2018 – 2022, la empresa A&F Futuro SRL importó un total de 41,7 toneladas de mercurio, de un total de 233.261. A la cabeza de la lista se encuentran Paloan SRL con un total acumulado entre 2018 y 2022 de 199.9 Tn, seguido de Juan Orihuela Mamani (suspendido) con un total acumulado en el mismo periodo de 71,2 Tn.
Las empresas como Paloan SRL, y A&F Futuro SRL, son las más llamativas, ya que estas realizaron importaciones en volúmenes extremadamente altos y sin ningún tipo de restricción administrativa por parte de la Aduana Nacional en el periodo mencionado. Sin que ello fuera suficiente, estas empresas así como sus socios y representantes legales, se encuentran envueltos en investigaciones criminales en Perú.
Es así, que la empresa “Paloan SRL”, y su representante legal, Álvaro Javier Carrillo Álvarez se encuentran estrechamente relacionados con el denominado “Chapo del Mercurio”, tal como denominan los medios de comunicación del Perú a Alexis Luque Chuquija.
Alipio Machaca Capia y Álvaro Javier Carrillo Álvarez han sido investigados en Perú por la importación de mercurio para la minería ilegal, entre otros, lo cual no ha sido advertido por las instituciones nacionales, ni las sinergias delincuenciales.
Ya, el 2014, desde Perú se advertía que “El Chapo del mercurio”, Antenor Alexis Luque Chuquija y su socio Luis de la Fuente junto a sus testaferros Felipe Ricardo Gamboa Cavenecia y Álvaro Javier Carrillo Álvarez Calderón burlaban el control de las autoridades y del Gobierno peruano. Con su empresa Galman Corp SAC identificada con RUC 20550285917 importaban ingentes cantidades de mercurio por sumas millonarias, que luego se destinaban a la minería ilegal, por tanto, exento del pago de impuestos.
El uso de documentos oficiales con identidades ficticias para proteger a presuntos delincuentes que fomentan la minería ilegal y otorgarles protección y hasta prerrogativas en el país, son condiciones que se van naturalizando en algunas instituciones del Estado, y la demostración de aquello se da con la actuación continua y permanente de cabecillas de organizaciones criminales en actividades formales y legales en Bolivia.
El Departamento de Inteligencia Aduanera de la Aduana Nacional, según expertos en minería aurífera, debiera responder por qué permitió a Alipio Machaca Capia la importación más de 43 toneladas de mercurio en el periodo 2018-2022, sin contar con un control o fiscalización para el efecto.
Las actividades mineras ilegales, así como otras actividades ilícitas conexas, vienen acentuando las dimensiones de crecimiento de bandas criminales u organizaciones criminales, que además de generar amenazas y riesgos, tienen un crecimiento acelerado al momento de lucrar a través de estas actividades ilícitas, según el especialista en la lucha contra la minería ilegal, Jaime Cuellar.
El flagelo económico ocasionado al Estado, por las acciones de minería ilegal, ligada a su vez a delitos conexos, se ha constituido en uno de los más grandes problemas, que afecta de forma progresiva a la convivencia, seguridad, medioambiente y economía del Estado, generando este hecho trascendencia local y regional.
Según el jurista especializado, esta problemática debe ser abordada en su integralidad, considerando pertinente contribuir mediante marcos normativos integrales para la lucha frente a este fenómeno que permita el planteamiento y establecimiento de alternativas de acción dirigidas a ejercer un control más efectivo.
“La minería ilegal en Bolivia durante las últimas décadas ha logrado generar un circuito económico ilegal de carácter transnacional cuya influencia en toda Sud América no ha sido la excepción, sin duda este ilícito viene generando repercusiones de gran magnitud en la economía, la sociedad y el medio ambiente del país”, señala.
En esa línea Cuellar observa que los recursos minerales son extraídos ilegalmente sin control y acaban en mercados y centros financieros a través de rutas y mecanismos de intercambio que ya en esa instancia dificultan su trazabilidad y la propia capacidad de los sistemas formales de comercialización para determinar el origen ilícito, este es un sistema delictual el cual debe ser analizado y posteriormente intervenido.
El investigador del Centro de Documentación e Información Bolivia (Cedib), Óscar Campanini, autor del libro “El Negocio del mercurio en Bolivia” advierte que el decreto supremo 4959 que plantea medidas para el seguimiento de la importación o exportación de mercurio en Bolivia, no fija restricciones ni condiciones específicas para el ingreso de este metal tóxico al país, menos aún aborda su problemática y principal importador ilegal de mercurio en todo el mundo y en el mayor proveedor ilegal de esta sustancia tóxica a los países vecinos.
Considerando que esta propuesta de norma elaborada por el propio Órgano Ejecutivo concertando entre sus ministerios de Medio Ambiente y Agua, Minería y Metalurgia y Economía fue rechazada, no en una, sino en tres ocasiones: el 31 de octubre de 2019 (gestión de Evo Morales), 30 de abril de 2020 (Gestión de Jeanine Áñez) y junio de 2021 (Gestión de Luis Arce), siendo el principal argumento de dicho rechazo el desacuerdo del sector minero.
En este sentido, considera necesario analizar con mayor profundidad la situación actual del mercurio en Bolivia y si con esta norma alcanza esta problemática o no, siendo además el país el mayor importador del mercurio a nivel mundial, con más de 200 toneladas al año.
Con la aplicación del DS 4959, según Campanini, ya no tendría que existir argumento burocrático para justificar la falta de control por parte del Estado a las importaciones de mercurio.
Sin embargo observa que al momento, la Ley General de Aduanas restringe la importación o ingreso a territorio aduanero nacional de mercancías nocivas para el medioambiente, la salud y vida humana, animal o contra la preservación vegetal, la Ley 759 ratifica el Convenio de Minamata, mientras que el DS 24176 reglamenta actividades con sustancias peligrosas.
Campanini señala que el DS 4959 no aborda el contrabando del mercurio, ya que no establece mecanismos para el control de su comercio y trazabilidad, pues “el solo registro de quienes lo importan no es suficiente”. Y es que no se conoce en detalle los canales de comercio y transporte desde que ingresa a Bolivia hasta que sale de las fronteras.
El investigador da cuenta de las rutas del contrabando del mercurio desde Bolivia. “Un primer barrido de información de comercio de mercurio en el continente evidencia que, mientras todos los países de Sudamérica disminuyeron significativamente o prácticamente eliminado su importación, Bolivia se posiciona como el principal importador de Latinoamérica con el 81,5% de total de la región, y el 12,3% a nivel mundial”, cita.
Considera que, para hacer seguimiento a los comercializadores, las autoridades de Bolivia deberían haber puesto el ojo al rol de los importadores peruanos que constituyeron empresas en su país y ver sus antecedentes.
(Continuará)












