Por: Zulema Alanes.-Los aplausos que recibió por su informe de gestión no aplacaron las críticas en su contra. En 48 horas, tras el anuncio de su candidatura presidencial, Jeanine Añez pasó de heroína a villana y 48 horas más tarde, tras la renuncia irrevocable de su Ministra de Comunicación, pidió la renuncia de todo su Gabinete, una decisión previsible porque cuando asumió el mando organizó un gabinete para la transición democrática y ahora necesita un gabinete para su campaña.
Avalancha de críticas
Desde que anunció “"He tomado la decisión de presentarme como candidata a las elecciones presidenciales", Añez se puso en el ojo de la tormenta política. Tanto de consabidos políticos y analistas como de la ciudadanía que marcó tendencia en las redes sociales generaron una avalancha de opiniones, más críticas que respaldos, y muchas dudas sobre el impacto de su decisión en el desenlace electoral.
“Es su derecho” dijo Evo Morales, pero no dejó pasar la oportunidad para recordar que “tantas veces dijo que no va a ser candidata”. Sólo le faltó recalcar que es su derecho humano. La presidenta del Senado, Eva Copa, dejó en claro que esa candidatura no le quita el sueño porque “Son los binomios opositores al MAS los que deben preocuparse”,
No faltó nadie del ruedo político en la avalancha de críticas. Jaime Paz Zamora fue uno de los primeros en cuestionarla: “Qué pena, Jeanine Ánez. ¡Quién nos va a creer que no fue golpe de Estado! Ha dañado sin retorno la credibilidad y el sentir de gran parte de los bolivianos”. Carlos Mesa le recordó que su Gobierno tenía que “convocar a elecciones, realizarlas y entregar el mando al legítimo ganador. Ese mandato tiene el requisito imperativo de la neutralidad absoluta”. Samuel Doria Medina, ironizó, dijo que “Evo Morales está de fiesta” y advirtió que habría crisis de gabinete. Luis Fernando Camacho, que cuestionó la falta de ética de Añez, bajó el tono de sus primeras declaraciones y se limitó a decir que “Será una hermosa elección, porque nos vamos a poder ver en las propuestas y en ese debate que ella propuso".
Algunos parlamentarios anunciaron que recurrirán al Tribunal Constitucional para consultar la legalidad de su candidatura. El diputado Luis Fernando Dorado dijo que esa instancia la cesará de sus funciones porque no fue electa por voto directo y se verá obligada a dejar el cargo a la presidenta del Senado, Eva Copa. La exparlamentaria, Jimena Costa, que saludó la gestión de Añez como analista en un panel de Bolivia TV, el pasado 22 de enero, circuló un mensaje en el Facebook lamentando que se reprise el programa porque lo que dijo entonces “no refleja mi opinión sobre la situación actual de la Presidente” y luego comentó que “Al ser candidata/presidente, ladea la cancha (…) Aún fuese legal, por impugnación de legitimidad deja de ser garante de las elecciones tal cual manda la Constitución. Mala idea”.
Y surgieron otras voces de mujeres. “La angurria de poder es un virus letal que no da tregua” lamentó Julieta Montaño de la Oficina Jurídica de la Mujer y admitió que pecó de ingenuidad “al creer que la Sra. Añez cumpliría su palabra de llevar adelante elecciones sin ventajas para nadie y que no se postularía”. La activista Elizbeth Machicao aseguró que “Cola va a tener, si, y pierde el país. Mala decisión la de postularse, tenía una tarea, debió cumplir y salir por la puerta grande. Decidió por el poder a cómo de lugar y no por la ética y el bien común”. La feminista de Mujeres Creando, María Galindo fue contundente: “Si no era justo que Evo fuera juez y parte, ahora tampoco es justo que Jeanine lo sea. El Tribunal Supremo debe pedir su renuncia ni bien inscriba su candidatura”. La analista Ericka Brookman aseguró que “Janine ya no es presidenta de la transición. Hoy es parte de un bloque y por tanto de la confrontación electoral, su gestión de ser extraordinaria se convirtió en ordinaria". A las críticas se sumó Fernanda Vanderley, otra feminista que advirtió que “Nuevos peligros y desafíos se avecinan. Lo cierto es que no dejaremos surgir nuevos tiranos, nuevas prácticas de abusos de poder y la apropiación de recursos del Estado. Nadie se rinde, nadie se cansa, ¡nadie es tonto!".
En medio de la avalancha de críticas, el partido y los aliados de Añez le ratificaron su apoyo, pero no faltaron los descontentos. El representante de las iglesias evangélicas, Luis Aruquipa, anunció que resolvieron dejar de apoyarla “por su alianza con Revilla”. Consecuencias de la larga data de injerencia de las iglesias en la política.
Una de cal y otra de arena. Una encuesta de Mercados y Muestras, once días antes que Jeanine Añez decida anunciar su candidatura, reveló que un alto porcentaje de la población (43%) calificó su gestión de buena y muy buena, el 28 % dijo que no era ni buena ni mala y sólo el 27% dijo que era mala y muy mala; pero un gran porcentaje (67%) consideró que “debía convocar a elecciones y no aprovechar de su poder para ser candidata”.
La carta de renuncia irrevocable
En medio de ese panorama, sin duda, la que le movió el tablero a Jeanine Añez fue su ministra de Comunicación, Roxana Lizárraga, con su sorpresiva carta de renuncia irrevocable.
En la carta, Lizárraga, interpela a la Presidenta por su falta de ética, cuestiona que “postule, cuando dijo que no lo haría”, asegura que el Gobierno transitorio “ha perdido sus objetivos” e incurre “en los mismos males del masismo que combatimos”, denuncia que “un grupo de políticos tradicionales traiciona las expectativas del pueblo y urden un proyecto oportunista para gozar del poder” y le pide que “reflexione, porque estoy segura que no es este el camino que nos señaló la ciudadanía”. Sumándose a las críticas que circularon profusamente en redes sociales asegura que “nunca estuve de acuerdo en que el masismo use los medios estatales para hacer campaña, tampoco estuve de acuerdo en que se lance su candidatura por el canal estatal”.
¿Un gabinete de campaña?
No circuló una respuesta oficial a la carta de renuncia irrevocable, pero por Secretaría de Presidencia se anunció que la mandataria pidió la renuncia de todo su Gabinete. El comunicado sostiene que la Presidenta “considera que es usual que en vísperas de la inscripción de los candidatos que van a participar en el proceso electoral libre, imparcial y transparente del 3 de mayo se produzcan ajustes en el equipo de trabajo en el órgano Ejecutivo”.
¿Un gabinete de campaña? Parece previsible que así ocurra y que el gabinete de transición democrática que constituyó al asumir el mando ya no le sirva para sus nuevos planes. Es probable que luego de la renuncia irrevocable caigan otras fichas colocadas por los cívicos cruceños en el Gobierno y sean reemplazadas por militantes de sus nuevos aliados. Las horas posteriores al anuncio de la candidatura de Añez, además de las críticas llovieron las sospechas y se dejó entrever que existe el riesgo de que cambien arbitrariamente las reglas del juego, que retorne la época de falta de transparencia, que se instruya el uso de los recursos estatales para la candidatura oficialista. La percepción es que se vienen tiempos complejos, un incierto desenlace electoral y altos riesgos para la recuperación de la democracia.






